EL CANTO DEL LOCO

jueves, 18 de diciembre de 2008

MIGUEL DELIBES


Miguel Delibes Setién (Valladolid, 17 de octubre de 1920) es un novelista español y miembro de la Real Academia Española.

Nació en Valladolid en 1920. Estudió Derecho y Comercio, fue catedrático de Derecho Mercantil y periodista. Dirigió el periódico El Norte de Castilla desde 1958 hasta 1963. Su primera incursión en la novela fue La sombra del ciprés es alargada (1947), que obtuvo el Premio Nadal. En El camino (1950) narra el proceso que sufre un niño en el descubrimiento de la vida y de la experiencia ante la amenaza de dejar el campo y marchar a la ciudad. En 1953 publicó Mi idolatrado hijo Sisí, novela de tesis en la que aborda la vida de la burguesía provinciana en una ciudad que se parece a su Valladolid natal, así como la novela corta El loco. Otras novelas son La hoja roja (1959), obra de contenido existencialista donde un fotógrafo rememora su vida al borde de la jubilación; Las ratas (1962), construida a partir de una sucesión de anécdotas autobiográficas en las que se evoca el ambiente rural de un pueblo castellano desaparecido y, sobre todo, Cinco horas con Mario (1966), considerada su obra maestra, largo monólogo de Carmen, una burguesa de derechas y mentalidad muy estrecha, ante el cadáver de Mario, profesor de instituto y de ideología izquierdista, por lo que pasó un buen tiempo en la cárcel, en la época de la dictadura franquista. Fuera de sus contenidos existenciales, la novela es una furiosa sátira de la mediocridad de las clases medias surgidas al amparo del desarrollo económico durante el franquismo. Por otra parte, existe un grupo de novelas que trata en su obra sobre una de las grandes aficiones del autor, la caza, unidas por el personaje de un bedel de instituto aficionado al deporte cinegético, personaje que después se transforma en un emigrante en tierras de Chile y en un jubilado. Estas novelas forman una trilogía compuesta por Diario de un cazador (1955), con el que obtuvo el Premio Nacional de Literatura, Diario de un emigrante (1958) y Diario de un jubilado (1996), y están escritas en el castizo y preciso lenguaje habitual del autor. En 1969 publica una novela que se aparta de su temática habitual: Parábola del náufrago inspirada en los hechos de la primavera de Praga. En 1974 fue elegido para formar parte de la Real Academia Española y ocupar el sillón "e" minúscula. En noviembre de 1974 murió su esposa Ángeles, dejando al escritor sumido en una depresión durante casi tres años, aunque poco después se publicó en 1975 su obra, ya terminada Las guerras de nuestros antepasados. En estas circunstancias tomó posesión como académico el 25 de mayo de 1975 y su discurso de ingreso versó sobre El sentido del progreso desde mi obra. Su siguiente publicación fue la novela El disputado voto del señor Cayo, (1978) y poco después se publicó su discurso de entrada en la Real Academia Española bajo el título Un mundo que agoniza (1979). Siguió publicando Los santos inocentes (1982), donde noveliza la degradación de una familia rural explotada por los caciques del lugar. Ha sido llevada al cine por Mario Camus con gran éxito. Entre sus últimas producciones se encuentran Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso (1983), 377A, Madera de héroe (1987), Señora de rojo sobre fondo gris (1991) (donde está clara la evocación de la figura de su esposa), y, más recientemente, El hereje (1998), una novela histórica sobre la persecución a los luteranos por parte de la Inquisición española en Valladolid durante el siglo XVI, que constituye un alegato en favor de la libertad religiosa y su autor la dedica "a Valladolid, mi ciudad". Con esta obra volvería a obtener el Premio Nacional de Literatura en 1999, esta vez en la modalidad de Narrativa. Por otra parte, Miguel Delibes es autor de magníficos relatos breves como los incluidos en Siestas con viento sur (1957), que obtuvo el Premio Fastenrath, o en Viejas historias de Castilla la Vieja. En el año 2000, la Junta de Castilla y León propuso la candidatura de Miguel Delibes al Premio Nobel de Literatura, que obtuvo apoyo de numerosas entidades culturales e intelectuales españolas e internacionales. Su nombre fue propuesto de nuevo en el año 2007, junto a los de Francisco Ayala y Ernesto Sabato, por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) española.

viernes, 5 de diciembre de 2008

EL CAMINO




Daniel el mochuelo a sus once años se ve obligado por su padre a abandonar el pueblo dónde nació y se crió, y estudiar el bachillerato en la ciudad, el padre y la madre de el mochuelo eran gente sencilla humildes queseros que ganaban lo suficiente para comer y para nada más, el padre quería que su hijo fuera algo en la vida, que le fuera algo mejor de lo que le había ido a él , había ahorrado mucho para el viaje a la ciudad y para mantener a su hijo hasta que terminase el bachillerato, ahora Daniel, no podía hecharse atrás, ya que su padre había sufrido mucho para otorgarle ese regalo. Durante la noche antes a su marcha Daniel recuerda todas las aventuras y desventuras que le habían ocurrido a lo largo de esos once años de vivir en el Valle, él jamás había franqueado las montañas que separaban el pueblo del resto del mundo, por ello, las vivencias, rumores e historietas del pueblo fueron de algún modo las únicas guias que tenia el de como era la vida. Gracias a sus amigos como Roque el moñigo, Germán el tiñoso, La mica , la mariuca-uca, etc. El mochuelo iba madurando y aprendiendo los misterios de la vida, como de dónde salía la leche de una vaca explicado por su madre, la curiosidad de que era un vientre seco y lo que era un aborto significaba gracias a las Guindillas, supo lo que era el amor al enamorarse de La mica la hija del Indiano que era diez años más viejo que él , además apredió que había cosas que la voluntad humana no es capaz de controlar gracias a un novio de las Lepóridas, a poner a prueba su valor a causa de su amigo el Moñigo que le forzaba a hacer cosas de las cuales luego traen consecuencias, como una vez que estaban en el huerto de Lucas el mutilado y les sorprendio a los tres amigos robando manzanas, por todo esto Daniel hecharia de menos vivir en el Valle y por ello no se quería marchar, por otro lado, su padre habia luchado mucho para que el tuviese una formación digna y debía marcharse aún en contra de su voluntad. Cuando quiso darse cuenta se había pasado toda la noche en vela recordando, se levanto y tomo rumbo al nuevo camino que ante el se le habría.